A los consumidores londinenses no les gusta la corteza del pan

Según un nuevo estudio realizado por la NLWA, a los consumidores londinenses no les gusta la corteza del pan, lo que se traduce en un desperdicio de unos 254 millones de cortezas y restos de pan, equivalentes a unos 13 millones de panes. Por ello, se ha puesto en marcha la campaña ‘Save a Crust’, que pretende enseñar a los consumidores a aprovechar esas cortezas que desechan para hacer recetas sorprendentes y ricas.

Aprovechar la corteza del pan

Según un informe de la NLWA (North London Waste Authority), organismo responsable de tomar decisiones sobre la eliminación de los residuos del norte de Londres, a los consumidores londinenses no les gusta la corteza del pan, según los datos, en un 43% de los hogares se tiran las cortezas, un 15% no consume los extremos de los panes de molde y un 10% rechaza las puntas de las barras de pan.

La investigación realizada muestra que los jóvenes de entre 16 y 24 años (15%) son los que más rechazan consumir las cortezas y extremos de los panes, este porcentaje se reduce al 4% en el caso de los mayores de 55 años. A esto hay que sumar que los jóvenes son los que más retiran los bordes del pan de molde, por lo que si se suma todo el desperdicio que se realiza, se calcula que al año se desechan 254 millones de cortezas, lo que equivale a unos 13 millones de panes y representa una pérdida económica que ronda los (14’8 millones de euros).

Estos consumidores que rechazan las cortezas desconocen que son más nutritivas que la miga, son ricas en un antioxidante que se forma durante la cocción del pan denominado pronilisina, elemento que neutraliza los radicales libres responsables del proceso de oxidación de las células, por lo que se cree tiene una acción preventiva contra el cáncer. Otra sustancia que se forma durante la cocción y que está presente en la corteza son las melanoidinas, responsables de las propiedades físicas y organolépticas de los alimentos cocidos y procesados, que también se asocian a efectos beneficiosos para el organismo, actividades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias, antihipertensivas y prebióticas.

Claro, que no hay que olvidar que el pan se elabora sometiéndolo a cocción a una temperatura superior a 120º C, lo que provoca la aparición de acrilamida, sustancia catalogada como un compuesto orgánico cancerígeno que se forma en alimentos que contienen asparagina y azúcares reductores, por lo que los beneficios mencionados quizá quedarían anulados por esta sustancia.

El desperdicio alimentario es un gran problema en Reino Unido, recordemos que se trata de uno de los países que más alimentos desperdician de la Unión Europea. Hablando de pan, el estudio de la NLWA habla de las cortezas y de la capital del país, pero el desperdicio que se realiza de pan a nivel nacional es abrumador. Recordemos que el año pasado se puso en marcha “Hacer tostadas sin desperdicio” , una campaña de Love Food Hate Waste y WRAP, con el fin de reducir el enorme desperdicio de pan en el país, que se calculó en unos 24 millones de rebanadas diarias. Se han puesto en marcha iniciativas para recuperar pan, como el pan elaborado con pan duro o la cerveza elaborada con pan sobrante, todo sea por reducir el desperdicio de este alimento básico.

Aprovechar las cortezas del pan

La NLWA considera importante cambiar el modo de pensar, puede parecer poco el hecho de descartar las cortezas, pero todo suma a esa enorme montaña de desperdicio de alimentos que provocan la pérdida de recursos, de tiempo y dañan el medioambiente. Por esta razón se ha puesto en marcha la campaña Save a Crust (Salva una corteza), que además de informar a los consumidores, ofrece una serie de talleres que se realizarán a lo lago de dos meses, donde una serie de cocineros mostrarán cómo convertir esas cortezas en nuevos alimentos que encantarán a quienes los prueben.

La campaña “Salva una Corteza” pretende transmitir que con simples cambios se puede lograr un gran impacto, se reduce el desperdicio, el gasto económico y se obtienen nuevas preparaciones siendo un modo inteligente y eficiente de aprovechar el alimento. Estos talleres son gratuitos y enseñarán a los participantes a preparar postres, guarniciones y otras elaboraciones muy sencillas para que no haya excusa para aprovechar esas cortezas y restos de pan.

En la página web de North London Waste Authority proporcionan una serie de consejos para reducir el desperdicio de pan, guardar las cortezas en una bolsa en el congelador, hacer pan rallado, planificar el gasto de pan, comprando lo justo y consumiéndolo de un modo similar al propuesto en la campaña “Hacer tostadas sin desperdicio”, es decir, congelar el pan cortado en rebanadas y preparar tostadas.

Coincidimos en la necesidad de concienciar a la población para que cambie su forma de pensar y de consumir, ya que es uno de los pilares que puede ayudar a reducir el desperdicio alimentario. Ya veremos si tiene éxito esta campaña y se reduce el desperdicio de cortezas y restos de pan, podéis conocer todos sus detalles a través de este artículo publicado en la NLWA.

Foto 1 | Jarkko Laine

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