Reducir el suministro de azúcar y aumentar su precio incentivaría la reformulación

Según el doctor Ben Richardson de la Universidad de Warwick y el profesor Jack Winkler de la Universidad Metropolitana de Londres, sería efectivo, después del Brexit, reducir el suministro de azúcar y aumentar su precio, ya que con ello se incentivaría la reformulación de los productos por parte de la industria alimentaria.

Reducir la producción y venta de azúcar en el reino Unido

Según un informe elaborado por dos expertos de la Universidad de Warwick y la Universidad Metropolitana de Londres, Reino Unido necesita reducir el consumo de azúcar al menos en dos tercios a fin de poder alcanzar el nivel recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Recordemos que esta organización explica que si el consumo de azúcar no superara el 5% del total de calorías ingeridas al día, se apreciarían beneficios significativos para la salud.

Los expertos proponen una solución para agilizar que las empresas dedicadas a la producción alimentaria, utilicen menos azúcar en sus productos, bastaría con reducir el suministro de azúcar y aumentar su precio, algo que podrían poner en marcha la agricultura y la política comercial, con ello, se incentivaría la reformulación. Sugieren el restablecimiento de las cuotas de larga duración en la producción de remolacha azucarera, cuotas que deberían reducirse gradualmente y, paralelamente y de forma gradual, aumentar el precio del azúcar a los grandes compradores.

Para el doctor Ben Richardson y el profesor Jack Winkler, el Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) sería la oportunidad de actuar, ya que el parlamento del país reemplazará la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, una de las políticas más importantes y elemento esencial del sistema institucional de la UE con una estrategia independiente. Ambos expertos citan al Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra) cuando destaca la importancia de mejorar la salud pública a través del documento ‘Health and Harmony’ (Salud y Armonía).

Consideran que es mejor este tipo de soluciones que aplicar gravámenes como el impuesto del azúcar, si se utilizan los mecanismos del mercado como la limitación de la oferta, quizá se obtendría un mayor impacto, ya que se toca de lleno el bolsillo de los fabricantes, viéndose obligados a reformular los procesados y ultraprocesados que fabrican. Cuando se introdujo el denominado impuesto de los refrescos, aumentó el número de empresas que reformularon sus productos a fin de no tener que pagar el gravamen. Quizá detrás del impuesto estaba el deseo de aumentar los ingresos en las arcas del Estado, el gobierno realizó previsiones sobre lo que recaudaría, pero tras seis meses desde la entrada en vigor del impuesto, la recaudación que alcanzó los 150 millones de libras fue menos de la mitad de lo esperado. Esto es una buena señal, ya que indica que se ha reducido el volumen de bebidas con exceso de azúcar, pero los expertos consideran que serían más efectivas las medidas que proponen.

Políticas sobre el azúcar para después del Brexit

No tiene sentido empezar a aplicar gravámenes a diestro y siniestro sobre los productos alimenticios, recordemos que hace algo menos de un año, Action on Sugar (AOS) y Action on Salt volvían a pedir que se introdujera un impuesto del 20% en chocolates y productos de confitería que se comercializan en el Reino Unido. Poco a poco se plantean más impuestos en los diferentes segmentos alimentarios donde se abuse del azúcar y generalmente serán los consumidores quienes terminarán pagándolos, lo que genera cierta oposición política.

Los expertos comentan que el impuesto del azúcar se impuso a los fabricantes y no a los consumidores, y fue un movimiento inteligente, pero si se intenta extender la idea de aplicar gravámenes a otros productos dulces, es posible que la población deje de consumirlos. Lo cierto es que no le encontramos sentido a esta explicación, si se pretende mejorar la salud de la población y se dejan de consumir estos productos porque tienen gravámenes que actúan a modo de advertencia para la salud, pues bien por ellos. Se podría decir que se busca una solución más diplomática, efectiva e invisible, en este caso limitar el suministro de azúcar y aumentar su precio.

Según leemos aquí, el profesor Jack Winkler comenta que esta propuesta está dirigida sobre todo a las grandes empresas, no a los agricultores y consumidores, dado el volumen de azúcar que llegan a adquirir (10.000 toneladas o más anuales), la aplicación de las dos medidas supondría un gran incentivo para que se llevara a cabo la reformulación de los productos con mayor celeridad. Los expertos comentan que las subvenciones que se proporcionan a los cultivadores de remolacha azucarera se podrían destinar a ayudarles a que cambiaran a cultivos más saludables o al desarrollo de industrias rurales locales.

Al margen de todo lo comentado, hay ciertas contradicciones, actualmente el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales intenta que se aumente la producción de azúcar, algo que no tiene sentido si nos atenemos a lo que dice el documento Health and Harmony. Por otro lado, la Agencia de Protección de la Salud del país (Public Health England) trata de reducir el consumo de azúcar, esto muestra que existen contradicciones y que no se trabaja de forma consensuada entre las agencias y organismos, con un objetivo común. Es necesario que se siga una política unificada con estrategias coherentes, pero esto es como pedir peras al olmo, y no sólo con el Gobierno del Reino Unido, también con cualquier otro.

Reformulación de productos con azúcar

En el caso del Reino Unido, el suministro de azúcar se ha regido por las regulaciones comunitarias, tras la liberalización de la producción nacional y el mayor acceso al mercado para las importaciones en la década de 1980, la Unión Europea empezó a recibir azúcar más barato, cayendo gradualmente los precios a niveles tan bajos que han socavado los esfuerzos para alentar a los fabricantes a reducir el uso de azúcar en sus productos. Por tanto, un cambio de estrategia como el propuesto podría ser una solución, pero lo cierto es que la industria del azúcar es poderosa, se encuentra en todos los estratos políticos y económicos, por lo que las medidas planteadas se podrían considerar, en cierto modo y de momento, una utopía.

A través de este enlace (Pdf) podréis acceder al documento preparado por los dos expertos, con la mencionada propuesta al completo, proporcionando todo tipo de detalles sobre la hoja de ruta que se debería seguir. Podréis obtener más información de esta iniciativ a través de Food Research Collaboratión.

Foto 1 | Health Gauge

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 1
Loading ... Loading ...