Las imágenes publicitarias de los alimentos preparados no tienen nada que ver con la realidad

Las imágenes publicitarias que aparecen en los productos y alimentos preparados no tienen nada que ver con la realidad, crean falsas expectativas e inducen a error a los consumidores. Este es un tema del que hemos habado en varias ocasiones, pero merece la pena retomarlo y oponerse a este tipo de prácticas participando en campañas como #EtiquetasTrampa.

#EtiquetasTrampa

Sobre las fotos e imágenes de los productos preparados que se utilizan en los envases y en la publicidad hemos hablado anteriormente y en varias ocasiones, son fotografías que presentan galletas, platos preparados y cualquier otro producto alimenticio, con un aspecto apetitoso que entra por los ojos. Pero, lamentablemente, al abrir el envase se puede observar que el aspecto del contenido nada tiene que ver con el de la fotografía que lo promociona, el problema es comer con los ojos, un packanging atractivo, una imagen sugerente, colores llamativos, etc., un conjunto de cosas que logran conquistar y seducir a uno de los sentidos que están implicados en la decisión de compra, la vista.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha retomado el tema mostrándonos que las imágenes publicitarias de los alimentos preparados no tienen nada que ver con la realidad. Los productos que aparecen en las fotografías que se realizan para que aparezcan en los envases han sido manipuladas mediante distintas técnicas y trucos, se han maquillado utilizando pinturas, laca, glicerina, etc. También hay que decir que en algunos casos, se podría decir que lo de la foto no es un producto obtenido de la planta de fabricación, ya que no se trata de un maquillaje, sino de productos que prácticamente son diferentes.

A todo esto hay que añadir que en las fotografías puede aparecer la promoción de ingredientes que no se ajustan a lo que indica la lista de ingredientes, de ahí que se logren obtener imágenes más llamativas e impactantes. Es una lástima que, al final, los consumidores estemos pagando por unas promesas inexistentes, claro, que en ningún lugar del envase se indica que la fotografía corresponde con lo que nos vamos a encontrar, técnicamente no se engaña, pero se confunde a los consumidores induciéndoles a creer que lo que ven en el envase es lo que se encontrarán, algo que se aclararía en buena medida leyendo el etiquetado.

La OCU ha recopilado diferentes productos alimenticios al azar y sin tener en mente unas marcas concretas, posteriormente ha realizado una fotografía de la imagen que aparece en el envase y una fotografía real del producto, las comparativas de los resultados muestran diferencias significativas. Bajo estas líneas podéis ver un muesli, en la foto del envase se ve variedad y color en los ingredientes, frutos secos, frutas deshidratadas, etc., y la fotografía real presenta un muesli pobre y falto de elementos. Según el etiquetado, el muesli contiene un 20% de pasas, un 5% de chips de banana, un 5% de piña y un 1% de almendras, eso no es lo que se muestra en la imagen publicitaria.

Fotografías de productos alimentarios que inducen a error

Con la bollería ocurre algo similar, en la fotografía podéis ver unos bollos rellenos de crema de chocolate que destaca por su abundancia, color y cremosidad, parecen decir “cómeme” y logran conquistar a los consumidores por los ojos. La decepción llega cuando se abre el producto y aparece la realidad, unos bollos que no tienen la aparente esponjosidad, son pobres en chocolate y poco apetecibles.

Etiquetas trampa

Con las comidas o platos preparados ocurre exactamente lo mismo, un guiso tradicional de cazuela a base de patatas y carne, se presenta con una imagen muy llamativa que crea falsas expectativas. A la hora de abrir el preparado, el resultado es cuanto menos decepcionante, los trozos de carne no tienen el vistoso color de la imagen, las patatas parecen cocidas y “castigadas·, nada que ver con lo que parecen ser unas patatas braseadas de la fotografía publicitaria, y lo mismo ocurre con la salsa. Sería interesante saber si en el envase aparece un mensaje como artesano, natural, tradicional o casero, por lo que a la fotografía se sumaría otro elemento que induce al error en los consumidores.

Alimentos con etiquetas e imágenes trampa

Muchos consumidores somos conscientes de ello, pero una buena parte sigue comprando el producto a pesar de que han visto las diferencias, muchos asumen que es publicidad y parece que no hacen mucho caso, pero no hay que aceptar estas prácticas. La OCU cita el artículo 7 del Reglamento de Etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimentarios destinados a su venta directa a los consumidores y usuarios: “la información alimentaria no inducirá a error sobre las características del alimento y, en particular, sobre la naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, país de origen o lugar de procedencia, y modo de fabricación u obtención”

Sin embargo, también hay que citar el artículo 6 del Reglamento de etiquetado, presentación y publicidad de los productos industriales destinados a su venta directa a los consumidores y usuarios:

6.1 Todos los productos puestos a disposición de los consumidores y usuarios deberán incorporar, llevar consigo o permitir de forma cierta y objetiva una información eficaz, veraz y suficiente sobre sus características esenciales.

6.2 No dejarán lugar a dudas respecto de la verdadera naturaleza del producto.

6.3 No inducirán a error o engaño por medio de inscripciones, signos, anagramas o dibujos.

6.4 No se omitirán o falsearán datos de modo que con ello pueda inducirse a error o engaño al consumidor o propicien una falsa imagen del producto.

6.5 No contendrán indicaciones, sugerencias o formas de presentación que puedan suponer confusión con otros productos.

6.6 Declararán la calidad o calidades del producto o de sus elementos en base a normas específicas de calidad, cuando dichas normas existan.

6.7 Advertirán de la peligrosidad que tiene el producto o sus partes integrantes, cuando de su utilización pudieran resultar riesgos previsibles.

En definitiva, que se incumple la reglamentación y no hay que hacer caso omiso, es necesario luchar contra estos burdos engaños, leer las etiquetas de todos los productos que se incluyen en cesta de la compra, no dejarse seducir por las imágenes irreales, y sumarse a la denuncia de las #EtiquetasTrampa, una campaña puesta en marcha por la OCU hace un tiempo, y que persigue acabar con estas prácticas y conseguir que los consumidores tengan acceso a un etiquetado claro, correcto y fiel a la realidad. A través de este enlace podréis apoyar la mencionada campaña.

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