¿Qué son las mentiras publicitarias en los productos alimenticios y cómo se pueden reconocer?

Saber qué son las mentiras publicitarias en los productos alimenticios nos ayuda a evitar que nos den gato por liebre, pero para ello es necesario saber cómo se pueden reconocer. Una de las principales acciones es leer la lista de ingredientes e intentar adquirir algo de conocimiento sobre aquellos que no conocemos.

Fraules y mentiras publicitarias legales en los productos alimenticios

Podemos encontrar un gran número de mentiras publicitarias en los productos alimenticios, a veces son fácilmente detectables, pero en otras ocasiones es bastante complicado o confuso. Por ello, lo importante es saber cómo se pueden reconocer, empezando por no creer ciegamente en los mensajes e imágenes publicitarias que aparecen en el etiquetado, donde más se ven, pues son mensajes estratégicos que tienen el claro propósito de embaucar a los consumidores. A pesar de que varias organizaciones de consumidores supervisan este tipo de prácticas, la industria alimentaria sigue utilizando esta estrategia de marketing que evoluciona, y cada vez resulta algo más complicado poder identificar falsedades.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la publicidad, las imágenes o las declaraciones que aparecen en los envases de algunos productos alimenticios son claramente engañosas. Lo podemos observar en los mensajes, en las fotografías que anuncian el producto, en la lista de ingredientes cuando se utilizan nombres alternativos a un nombre muy conocido como, por ejemplo, utilizar uno de los 590 nombres alternativos al aceite de palma, o los diferentes nombres que se utilizan para designar al azúcar, entre otros.

Encontramos alimentos que se anuncian como tradicionales, caseros o artesanos y que, por supuesto, en realidad no lo son. Se trata de un gancho publicitario que se utiliza desde hace bastante tiempo (demasiado tiempo aprovechándose de vacíos legales) en productos que realmente no cumplen con tal designación. Estos términos no deberían aparecer en productos alimenticios en cuya lista de ingredientes hay todo tipo de aditivos, conservantes, espesantes, colorantes, etc., en definitiva, se trata de productos que engañan e inducen a error a los consumidores.

A esto podemos añadir los fraudes de las Denominaciones de Origen, las Indicaciones Geográficas Protegidas y otras marcas de calidad, donde productos que no cuentan con esta protección consiguen engañar a los consumidores mediante etiquetas que imitan modo a las originales y son confusas por sus mensajes. Se puede citar, por ejemplo, el caso de los espárragos de Navarra del que hablábamos en 2012, los productos fraudulentos utilizaban apelativos como ‘Cojonudos’ o ‘Merindad de Navarra’. Cierto es que, en este caso, el número de fraudes es mucho menor por la continua vigilancia de las empresas interesadas, aunque es algo más complicado cuando se trata de productos de importación.

Leer las etiquetas de los productos alimenticios

Hablando de este tema, se pueden recordar fraudes que se pueden considerar legalizados, es el caso de lo que ocurre con las anchoas del Cantábrico. La compra de una semiconserva de ‘anchoas del Cantábrico’ no garantiza que el pescado proceda de este mar, puede proceder perfectamente de Marruecos, basta con que el procesamiento de las anchoas se haya realizado por una conservera española, de ello hablábamos aquí. Entidades como la Organización Europea de Consumidores (BEUC), denuncian que los fabricantes europeos de alimentos utilizan etiquetas alimentarias engañosas de forma frecuente, siendo necesario poner en marcha los mecanismos oportunos para evitarlo.

Hablando de productos donde se destaca un ingrediente en particular, hay que poner fin al abuso y estafa legal que están sufriendo los consumidores con las etiquetas trampa, que son aquellas que muestran y transmiten a primera vista lo que el producto parece ser, pero no es. Las empresas pueden anunciar el producto con un único ingrediente, sea cual sea su porcentaje, y ocultar el porcentaje del resto de ingredientes presentes en dicho producto, de ahí que nos podamos encontrar una crema de bogavante que sólo contiene un 0’5% del crustáceo. Pero el fraude se comete incluso detallándolo, por ejemplo, un fuet de pavo cuya composición tiene un 70% de carne y grasa de cerdo, y el 30% restante es carne de pavo, sin embargo, se presenta como si se tratase de un alimento 100% de pavo, o un jamón de pavo trufado con pistachos (primera foto), donde aparece la carne de cerdo, no se detallan porcentajes de las carnes y, además, la trufa brilla por su ausencia.

Lo cierto es que no resulta tan complicado detectar estas trampas que inducen a error y algunos de los fraudes citados, pero para ello, hay que perder un poco de tiempo y leer las etiquetas alimentarias, buscar información sobre los ingredientes que no conocemos, y esperar que las organizaciones de consumidores de nuestro país pongan en marcha de forma continua, no sólo campañas puntuales, iniciativas que dejen al descubierto todo este tipo de actuaciones.

Plataforma para compartir los fraudes alimentarios

Como hemos comentado en otras ocasiones, ya hace tiempo que esperamos que una organización de consumidores de nuestro país ponga en marcha un concurso similar al Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año organizado por la organización de consumidores Foodwatch, ya que es un modo de poner al descubierto a aquellas empresas alimentarias que tratan de embaucar a los consumidores y forzarlas a que lleven a cabo los cambios oportunos, recordemos que Foodwatch ha conseguido avances en este sentido con su particular concurso.

Del mismo modo, sería interesante poner en marcha una Plataforma de quejas contra estas mentiras publicitarias (algo también puesto en marcha por esta organización alemana), donde los consumidores que encontrasen este tipo de mentiras, las publicasen para conocimiento de todo el mundo, con ello, seguramente se llegaría más lejos que con esta iniciativa de denuncia en redes sociales.

Sobre este concurso hay que decir que, desde la plataforma alemana se convoca a todos los consumidores para que compartan los productos alimenticios que utilizan estrategias publicitarias fraudulentas, dentro de unas semanas, los cinco que se consideren más descaradamente fraudulentos participarán en la nueva edición de estos galardones que, dicho sea de paso, nadie quiere recibir.

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