Ganador del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2019

El ganador del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2019 (Goldener Windbeutel 2019) es la salsa de tomate ecológica infantil que elabora la marca Zwergenwiese. El producto fue nominado por su contenido en azúcares añadidos, la empresa se justificó argumentando que “cuanto más pequeño era un niño, más dulce debía ser el producto”, algo que le ha pasado factura en las votaciones.

Goldener Windbeutel 2019

A principios de noviembre conocíamos los candidatos al Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2019, eran cinco productos alimenticios que se asocian a prácticas publicitarias consideradas fraudulentas y que, según la organización alemana Foodwatch, son una pequeña representación de las tácticas y artimañas de la industria alimentaria con el propósito de engañar a los consumidores.

Pues bien, ya se ha dado a conocer al ganador del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2019, se trata de la salsa de tomate ecológica infantil de la marca Zwergenwiese. Es una salsa cuyo formato se presenta con un personaje infantil y llamativos colores, y contiene un 11% de azúcares añadidos, siendo esta cantidad un 140% más de lo que contiene la salsa de la misma marca en su versión normal. Como explicábamos aquí, era probable que el producto recibiera el premio, sobre todo después de la polémica que generó al responder y defenderse de la nominación, argumentando que cuanto más pequeño era un niño, más dulce debía ser el producto.

La defensa que realizaron de su salsa de tomate los responsables de la marca, recibió críticas bien merecidas, se pueden citar, por ejemplo, las palabras del presidente de la Asociación Nacional de Pediatras de Alemania, comentando que la declaración de Zwergenwiese era tan estúpida como peligrosa. Hay que recordar que según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la salsa de tomate dirigida a los niños no debe contener azúcares añadidos, pero lo cierto es que prácticamente ninguna marca cumple con las recomendaciones de esta organización, algo de lo que hablábamos aquí.

Salsa de tomate ecológica infantil

Zwergenwiese argumentó en sus declaraciones que no añadía azúcar como tal a la salsa, sino jarabe de manzana, pero lo cierto es que también es azúcar y la OMS lo considera como azúcar libre o añadido. El caso es que el Goldener Windbeutel 2019 (Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año) ha sido para la salsa de tomate ecológica infantil de Zwergenwiese con un 53% de las votaciones online de los casi 70.000 consumidores que han participado. Según Foodwatch, el resultado ha sido aplastante, siendo el más claro de la historia de este particular premio que ninguna empresa quiere recoger.

El segundo producto más votado ha sido la bebida láctea Yakult (leche fermentada que contiene Lactobacillus casei Shirota), que ha acaparado un 26’1% de las votaciones, le sigue el zumo de zanahoria ecológico para bebés de la marca Hipp con un 7’4%, los snacks a base de cacahuetes bañados en wasabi de la marca Rewe con un 6’7% y finalmente, con un 6’5%, las barritas de cereales con chocolate de Schwartau.

Como es habitual, la organización alemana ha acudido a la sede de la compañía para entregar el premio, y por supuesto, no ha sido recogido, pero se ha realizado una entrega simbólica y varios medios de comunicación se han hecho eco de ello. En la respuesta a la nominación al premio, Zwergenwiese comentó que estaba trabajando en la reducción a un 5% del concentrado de manzana que se añade a la salsa de tomate, pero esto no es admisible, no se debe añadir azúcar en ninguna de sus formas.

Salsa de tomate para niños con exceso de azúcar

Veremos si a raíz del premio y sus polémicas declaraciones, la compañía rectifica y cambia la fórmula de la salsa, ya que no es la primera vez que a raíz de una nominación o un premio, un fabricante cambia los mensajes publicitarios que aparecen en el envase (fraudulentos o que inducen a error) o la formulación de su producto. En nuestro país, en ocasiones las denuncias que realizan las organizaciones de consumidores sobre estas cuestiones no parecen tener la repercusión que debieran, pero unos premios como los que se conceden en Alemania y promocionados a bombo y platillo, quizá serían el arma más efectiva para obligar a la industria alimentaria a trabajar de forma honesta y transparente, a ver si alguna organización de consumidores se decide a poner una iniciativa similar en marcha.

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