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El engaño del Té al estilo de Marrakech de Nescafé Dolce Gusto

El Té al estilo de Marrakech de Nescafé Dolce Gusto es un engaño, no se puede pensar otra cosa al conocer su composición y ver cómo se utilizan mensajes e imágenes que claramente inducen a error y que se pueden considerar una mentira publicitaria. Esta es una de tantas denuncias realizadas por la organización de consumidores Foodwatch.

Publicidad fraudulenta en los productos alimenticios

Los amantes y conocedores del mundo del té difícilmente disfrutarán del Té al estilo de Marrakech de Nescafé Dolce Gusto, se trata de otro de esos productos que utilizan mensajes e imágenes que, en absoluto, se ajustan a la realidad, induciendo a los consumidores que no suelen leer las etiquetas, a creer en la puesta en escena sobre la calidad del producto. El té se presenta como una perfecta combinación de aroma e intensidad del té verde con la frescura de la menta, en el envase aparecen elementos destacados como la imagen de la menta y mensajes como el té verde, un evidente engaño.

El Té al estilo de Marrakech es uno de tantos productos alimenticios que podemos encontrar en el mercado cuyos mensajes e imágenes confunden e inducen a error, sobre todo a quienes no leen las etiquetas. Esta variedad de té en cuestión tiene nada menos que un 95’5% de azúcar, un 3’4% de extracto de té verde en polvo, o sea, que apenas contiene té verde, la menta es sólo aroma natural y para colmo, incluye aceites vegetales (aceite de palma).

Se supone que esta y otras variedades de té son de gran calidad, al menos así se presentan y perciben, pero, en realidad y hablando del Té al estilo de Marrakech de Nescafé Dolce Gusto, es una combinación de azúcar, aroma y aceite de palma, con la posibilidad de que contenga trazas de leche y soja, un combinado que se presenta en cápsulas de plástico que causan un desperdicio innecesario. El té se presenta en un envase con 16 dosis a un precio de 4’99 euros, bastante caro para ser principalmente azúcar.

Sorprende que al acceder a la ficha del producto, aparece información como la nota de cata de expertos baristas, donde se explica que se trata de un té verde con aroma natural de menta que ofrece una experiencia exótica e intensa, que culmina con una explosión final de frescor en la boca. Pero más sorprende comprobar que en el apartado revisiones y valoraciones, la gran mayoría califican al producto con cinco estrellas y se leen cientos de opiniones totalmente favorables, quizá, si es que realmente han sido escritas por usuarios anónimos que han tomado una taza de té de esta variedad, deberían haber leído el apartado ingredientes y nutrición, ya que indica claramente qué es en realidad el preparado.

Autentico té verde

Podemos encontrar otras variedades como el Citrus Honey Black Tea, en el envase podemos ver que aparecen imágenes de la miel y los cítricos, y en su presentación se destaca la combinación de estos ingredientes con el té negro. Lamentablemente esta variedad contiene un 66’8% de azúcar, maltodextrina, un 1’9% de extracto de té negro, aroma natural de cítricos, aroma natural de miel, aroma natural de jengibre, grasa vegetal (de nuevo el aceite de palma), y se apunta que puede contener trazas de leche y soja. Básicamente se trata de un combinado de azúcar, aromas y aceite de palma, presentado en la ficha de producto con una gran nota de cata “Un té negro muy aromático, realzado por una combinación de notas cítricas envueltas con un sorprendente toque de jengibre y miel.” Por supuesto, también cuanta con un gran número de valoraciones positivas y muchos comentarios muy favorables.

Estos son sólo dos de los cientos de productos que aparecen en la plataforma de quejas contra las mentiras publicitarias de los productos alimenticios creada por Foodwatch, allí los usuarios comparten aquellos productos que inducen a error, engañan y defraudan al consumidor. La organización alemana comenta que, lamentablemente, las mentiras publicitarias están a la orden del día, son engaños consentidos por la UE y es necesario ponerles freno. Por cierto, en la primera fotografía, en el lado izquierdo, aparece el Té al estilo de Marrakech tal y como se presenta, en el lado derecho como se debería presentar.

Foodwatch pide a Nestlé que ponga fin a este tipo de prácticas que se pueden considerar un claro engaño a los consumidores, aunque lo mejor sería presionar a la CE para que pusiera en marcha la legislación oportuna.

Foto 2 | Manabu Itoh

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Ya hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  • Profesional

    ¡A ver! Expertos en alimentación y buscadores de conspiraciones de la malvada industria alimentaria, ¿cuantos gramos de té creéis que os estáis tomando cuando os bebéis una taza? Aquí y en Marruecos, una infusión de té apenas tiene sólidos, si le echáis un poco de azúcar, no hace falta que sea todo el sobrecito de 8 gramos que os ponen, el noventa y mucho por ciento de la bebida será azúcar.
    El hecho de que contenga aroma natural de menta, significa que contiene menta, lo interesante de la menta; su aroma que ha sido extraído.
    Y el aceite de palma (¡que no es veneno señora!) lo añadirán por necesidad tecnológica, y teniendo en cuenta las proporciones del producto estará en una cantidad infinitesimal.
    No tengo nada que ver con Nestle, pero por favor, no criminalicemos a las empresas que son transparentes con su etiquetado, y tengamos espíritu crítico en su análisis. Desde luego, su política es más defendible que la de aquellos que nos dicen que meten 1/4 de pollo en un envase de 1 litro de caldo.

  • Hola “Profesional”

    No importa las vueltas que le des, un 95’5% del producto es azúcar y seguro que el té de marruecos que apenas tiene sólidos, no tiene esa cantidad de azúcar. Creo que no entiendes el sentido, el contenido en ingredientes de calidad es irrisorio en comparación con el del azúcar, lo de la palma será por cuestiones tecnológicas y también económicas, pero no tiene sentido en una bebida como el té y seguro que hay soluciones alternativas (quizá más caras). Y nadie argumenta nada sobre veneno en relación al aceite de palma, por lo que no tiene sentido decir “(¡que no es veneno señora!)”.

    No tendrás nada que ver con Nestlé, pero dado que te haces llamar profesional, quizá tengas que ver con la industria alimentaria. Y por favor, no digas que hay transparencia en el etiquetado, el marketing del paquete y sus mensajes inducen a error, sobre todo a quienes no leen las etiquetas alimentarias, que pongan los ingredientes en el frontal del envase si son tan transparentes. Quizá es interesante que sigas tus palabras “tengamos espíritu crítico en su análisis.”, porque en nuestra opinión no es lo que demuestras.

    Por cierto, tu correo «…satiricón@….» no es válido y si no contestas con un correo válido, posteriores respuestas no aparecerán, no te escondas porque das que pensar 🙂

    Saludos.

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