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Una buena parte del aceite de aguacate está adulterado o ha superado la fecha de consumo preferente

Según los resultados de una investigación estadounidense, una buena parte del aceite de aguacate, concretamente un 88%, está adulterado o ha superado la fecha de consumo preferente. Por ello, los expertos piden una regulación urgente del sector en beneficio de las empresas y de los consumidores.

Mala calidad del aceite de aguacate

Según los resultados de un estudio realizado por expertos de la Universidad de California en Davis (Estados Unidos), una buena parte del aceite de aguacate está adulterado o ha superado la fecha de consumo preferente. Se trata del primer estudio de carácter extenso que se realiza en el país, sobre la calidad y pureza del aceite de aguacate que se comercializa y sus resultados obligan a que se ponga en marcha una serie de estándares y regulaciones, que protejan a la industria y a los consumidores.

Si hablamos de la demanda de esta fruta, ya sabemos que ha crecido imparable en los últimos años, en el caso concreto de Europa, sabemos que su consumo se ha incrementado en un 150% y las previsiones son que seguirá creciendo. En Estados Unidos su consumo es mucho mayor, como también lo es el del aceite de aguacate, algo lógico teniendo en cuenta sus magníficas propiedades nutricionales y su sabor. La cuestión es que los resultados que se han obtenido en la investigación resultan alarmantes, ya que nada menos que el 82% de las muestras analizadas habían sido adulteradas o tenían una calidad que dejaba mucho que desear.

El estudio se centró en la calidad y pureza comercial del aceite de aguacate, para ello, se adquirieron 14 muestras de aceite de aguacate de la mejor categoría y refinado en seis supermercados, también se adquirieron ocho muestras en dos tiendas online. Todas las muestras fueron cubiertas para que no les afectara la luz y se almacenaron en un espacio oscuro con una temperatura media de 20º C. Cada muestra fue purgada con nitrógeno una vez que se abrió el envase a fin de evitar la oxidación del aceite.

Los aceites se clasificaron en tres grupos o calidades, aceite virgen extra de aguacate, aceite refinado de aguacate y aceite sin especificar, es decir, que no mostraba en la etiqueta la calidad del aceite, o que la etiqueta era ambigua y confusa. Tras los análisis oportunos se determinó que el 82% de las muestras tenían una mala calidad o estaban mezcladas con otros tipos de aceite, 15 de las muestras se habían oxidado antes de alcanzar la fecha de consumo preferente, y esto es contraproducente, ya que hace que pierda sabor y beneficios nutricionales.

Los resultados no dejan lugar a dudas, existen graves problemas tanto en la pureza del aceite como en su calidad, se baraja que quizá estos problemas tengan relación con un almacenamiento inadecuado o muy prolongado, que se haya elaborado con piezas dañadas o en malas condiciones de maduración, que se haya procesado el aceite en unas condiciones no adecuadas, etc. Sobre el aceite adulterado, se descubrió que el aceite de aguacate se había mezclado con aceite de soja, girasol, cártamo, etc. En tres casos (dos muestras de virgen extra y una refinada) se detectó que el nivel de adulteración era próximo al 100%, por lo que se podría decir que se comercializaba un aceite por otro.

Análisis el aceite de aguacate

De todas las muestras analizadas, sólo dos eran puras, de calidad y no estaban oxidadas, ambas muestras se habían elaborado en México, y también se determinó que la marca californiana CalPure, ofrecía aceite más puro y fresco que otras marcas de aceite de grado virgen extra. Para los investigadores no hay duda, el aceite de aguacate cuesta más dinero de lo que cuestan otros aceites vegetales para cocinar, por tanto, es un producto susceptible a la adulteración y el fraude. Resulta llamativo saber que aceites supuestamente de gran calidad, se comercializan en el canal online por debajo del coste habitual, por lo que es probable que en realidad sean aceites adulterados.

Parece ser que ningún organismo está supervisando el etiquetado o la calidad de los aceites, de ahí que los expertos hagan hincapié en que se ponga en marcha cuanto antes una regulación que beneficiará a la industria y a los consumidores. Igual que se han desarrollado normas de calidad para otros tipos de aceites vegetales, no hay razón para que no se apliquen también al aceite de aguacate.

Esto pasa en Estados Unidos, pero dado que el fraude es algo que se extiende por todo el mundo, no estaría mal que se realizara un análisis del aceite de aguacate que se comercializa en nuestro país, a ver qué porcentaje está adulterado o no tiene todas las cualidades que debe poseer. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la Universidad de California en Davis, y en este otro publicado en la revista científica Food Control.

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