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Comprar sandías y melones cortados: ¿Recomendable o peligroso?

Comprar sandías y melones cortados: ¿Recomendable o peligroso? Quien no consume mucha fruta no quiere comprar una sandía entera porque se estropearía antes de acabársela, por lo que estaría desperdiciando alimentos, pero, ¿es seguro comprar media sandía cortada en la frutería o supermercado? Generalmente no.

Comprar sandía o melón cortado

Menudo dilema se tiene en algunos hogares a la hora de comprar sandías y melones, si en la familia no son muy comedores de fruta o son pocos miembros en la familia, comprar una pieza entera puede acarrear que parte de ella termine estropeándose y por ello, acabe en la basura, por lo que estaríamos hablando de que se ha generado un desperdicio alimentario que no sólo afecta al bolsillo del consumidor, recordemos que tirar comida es tirar dinero y recursos, unos recursos que también influyen negativamente sobre el medio ambiente.

Para evitar esto, muchas personas optan por comprar sandías y melones cortados, pues son piezas de fruta de gran tamaño y con la mitad o con un cuarto tienen suficiente. No hace falta explicar cómo presentan en las fruterías (y en la sección de frutas de los supermercados) estas frutas de verano cortadas, seguramente las habéis visto todos, están cubiertas con film transparente a piel y listo, cuestión que a muchas personas les da seguridad porque piensan que ahí no puede entrar nada. Pero, ¿son seguras las sandías y los melones que se venden cortados y cubiertos con film transparente?

La fruta cortada en el ambiente de la frutería, ¿es segura?

La respuesta rotunda es no y por varias razones. Las frutas, como las hortalizas, pueden tener en su superficie microorganismos patógenos como la E. coli, la Salmonella o la Listeria, y estas bacterias pueden pasar al interior de la fruta simplemente manipulándola, siempre que la fruta entera no se haya lavado adecuadamente antes de cortarla. Ahora pensad, cuando habéis pedido en la frutería que os corten media sandía (si no os la han dado cortada ya) ¿han ido primero a lavarla? La respuesta general será que no, y decir que la fruta ya estaba lavada no es nada tranquilizador.

La piel y la cáscara de la fruta son un protector, así que si se desprende a sandías y melones de esta protección en un ambiente como es el de la tienda, se está dando rienda suelta a los microorganismos patógenos. Además de en la piel, éstos pueden estar en las manos del manipulador u operario que esté preparando las frutas, así como en la superficie en la que las coloca, e incluso en los utensilios de corte. A esto hay que sumar que la fruta cortada debe estar en una zona refrigerada, y generalmente las sandías y melones están en zonas sin refrigeración (no tienen espacio suficiente en la sección de frutería para ello), por lo que se favorece el crecimiento de los microorganismos.

Microorganismos patógenos

Hay que lavar todas las frutas antes de pelarlas o cortarlas

Con todo lo explicado hasta el momento, es evidente que cuando compramos sandías y melones enteros, igual que cuando compramos manzanas, peras, melocotones… así como frutas que no hay que pelar, véase fresas, cerezas, arándanos… hay que lavarlas antes de consumirlas. Sobre cómo hacerlo, podemos responder recurriendo a las recomendaciones que vimos recientemente en el post ‘¿Cómo lavar las frutas y verduras para que sean seguras?’, con los consejos proporcionados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Y una vez cortadas las frutas, es importante taparlas y conservarlas en el frigorífico, especialmente en verano. Y ya no solo por disfrutar de ellas frescas, pues es como más apetecen cuando aprieta el calor, sino, por seguridad.

¿Cómo evitar que se estropee la fruta?

Las familias que se componen de pocos miembros o que consume poca fruta quizá se encuentren con el problema que comentábamos al principio, si compran una sandía entera se pueden encontrar que al final se estropee parte de ella, aunque se conserve en la nevera, pero esto se puede evitar, por ejemplo, dándole otra salida como es la preparación de granizados, sorbetes, helados, smoothies… que tanto apetecerán en verano.

Tanto la sandía como el melón se pueden cortar en dados y congelar, y cuando apetezca, se pone la fruta congelada en el procesador de alimentos (cualquier robot de cocina un poco potente), se tritura y se obtiene un granizado natural, refrescante, saludable y ligero. También se puede combinar con otras frutas y hortalizas para hacer un batido vegetal o smoothie, así como sorbetes y helados.

También se puede consumir esta fruta en las comidas, incluyéndola en recetas saladas, y de ellas hay muchas en Gastronomía y Cía. Y si queréis alguna idea o consejo más, sólo tenéis que pedirlo, os leemos.

Foto 1 | Jusotil

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