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Ganador del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2020

El Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2020 ha recaído sobre un queso que elabora la empresa Hochland, la publicidad hace creer que la leche para elaborar el queso se obtiene de vacas que campan por los prados y comen hierba verde, y en realidad sólo tienen libertad dentro de los establos y su alimentación es como la que siguen las vacas de producción industrial.

Mentiras en los productos alimenticios

Foodwatch ha dado a conocer al ganador del Premio a la Mentira Publicitaria más Insolente del Año 2020 (Goldene Windbeutel 2020), se trata del queso elaborado con leche de ‘vacas camperas’ Hochland de la empresa Grünländer, que acaparó nada menos que un 43’5% de los más de 65.000 votos, por lo que se corona como la mentira publicitaria más descarada del presente año.

En principio, el queso Hochland se produce a partir de la leche de vacas que son criadas al aire libre, por lo que cuentan con total libertad de movimiento y se alimentan con pastos verdes. El envase del producto secunda el mensaje con los dibujos de dientes de león y ranúnculos, con el fin de hacer creer que realmente las vacas consumen productos naturales, pero la realidad es bien distinta, ya que las vacas son criadas en establos y no hay libertad de movimiento y tampoco alimentación a base de hierbas verdes.

Lo más sorprendente es la manipulación del mensaje y del concepto de libertad, en la letra pequeña del envase se explica que las vacas pueden moverse con libertad dentro del establo, por lo que tienen contacto con otras vacas y pueden desarrollar un comportamiento natural de manada. Ante esta información, no nos sorprende que haya ganado el galardón. Como es habitual, Foodwatch ha intentado entregar el premio a la empresa, pero esta no lo ha aceptado y no ha querido hablar con los representantes de esta organización de consumidores.

De hecho, ha realizado un comunicado en el que manifiesta que no puede reunirse con la asociación de consumidores por dos motivos (dos excusas que le vienen como anillo al dedo) la pandemia de coronavirus y las estrictas medidas higiénicas y de seguridad de sus instalaciones. Grünländer explica que su prioridad es proteger la salud de sus trabajadores, por lo que las visitas se han limitado. A esto hay que sumar que manifiesta no aceptar el premio que se les concede porque no consideran oportunas las criticas que se han realizado, insiste que para elaborar el queso sólo se utiliza leche de vacas que pueden moverse libremente en el establo los 365 días al año, obviando toda la puesta en escena para hacer creer a los consumidores que las vacas están en semi libertad y al aire libre.

Hace hincapié en el hecho de que esta información aparece en el envase del producto, pero es algo que pasa por alto la mayoría de consumidores. Para la empresa, se trata de un queso con “alma verde”, sin duda, hay que tener descaro para mantener esta idea, a esto añade cuestiones de las que no se han hablado, como que no se utilizan aditivos artificiales, que las vacas no consumen alimentos modificados genéticamente o que el envase del queso está fabricado con un 30% de plástico reciclado entre otras cuestiones, pero deja a un lado el tema por el que realmente se le ha concedido el premio, aquí podéis leer el comunicado.

Como norma general, ninguna empresa premiada con el Goldene Windbeutel quiere recoger el premio, aunque en la edición del premio del año pasado se produjo la primera excepción, la empresa que ganó el premio tan poco honroso dio la cara, recogió el premio y se sentó a hablar con Foodwatch con el ánimo de realizar los cambios oportunos para que su producto fuera más saludable.

Volviendo a la noticia, cinco eran los productos candidatos, la leche de vaca ecológica de Arla, el té Rooibos orgánico (té rojo) de Danone Waters, el queso elaborado con leche de vacas camperas de Hochland, la barrita energética elaborada con cacahuetes de Mars, y la mermelada de fresa de Zentis, de la mentira publicitaria asociada a estos productos podéis conocer más detalles aquí.

Goldene Windbeutel 2020

Los resultados de las votaciones son los siguientes, el queso de Hochland recibió 28.443 votos, lo que supone un 43’5% del total, en segundo lugar se ha clasificado el té Rooibos orgánico de Danone Waters con 11.527 votos (17’6%), el tercer clasificado es la leche ecológica de Arla con 9.193 votos (14%), en cuarto lugar se clasifica la mermelada de fresa de Zentis con 9.709 votos (13’3%), y en quinto lugar se clasifica la barrita energética de Mars con 7.584 votos (11’6%).

Este tipo de iniciativas son interesantes, ya que es un modo de llamar la atención y mostrar hasta dónde llevan sus mentiras algunas empresas alimentarias, como hemos comentado en otras ocasiones, no estaría mal que alguna organización de consumidores de nuestro país pusiera en marcha una iniciativa similar. Podéis conocer más detalles de la entrega de este premio tan poco honroso a través de la página oficial de Foodwatch.

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