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Doce restaurantes y tabernas centenarios de Madrid, declarados espacios culturales y turísticos de especial significación ciudadana e interés general

Doce restaurantes y tabernas centenarios de Madrid han sido declarados espacios culturales y turísticos de especial significación ciudadana e interés general, el pasado martes en el Pleno del Ayuntamiento, el objetivo es apoyar al sector creando un mapa ilustrado que los ubica, son los restaurantes que han formado la Asociación de Restaurantes y Tabernas Centenarios de Madrid.

Declarados de interés

Estos días se habla de la aprobación de la propuesta del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, de declarar los restaurantes centenarios de la ciudad como espacios culturales y turísticos de especial significación ciudadana e interés general para la ciudad, y hay un total de doce, cuyos nombres veréis a continuación junto a la fecha de su fundación. Dicha propuesta se aprobó en el Pleno del Ayuntamiento el pasado martes 26 de enero, y ¿qué significa esto?, ¿para qué sirve?

Esta docena de establecimientos forman parte de la Asociación de Restaurantes y Tabernas Centenarios de Madrid (RCM), que fue creada en el año 2008, tras la celebración del tercer Encuentro Nacional del Círculo de Restaurantes Centenarios, con el objetivo de compartir experiencias, opiniones, objetivos, su historia… y revivir momentos, recordar sabores de antes y preservar su memoria. Son restaurantes emblemáticos en los que se han escrito todo tipo de historias, y que recogen la tradición, la cultura y la gastronomía, siendo testigos de una evolución que en este último año se ha visto totalmente frenada, castigada, paralizada.

De hecho, estos restaurantes no están mejor que el resto de establecimientos de hostelería a causa de las restricciones establecidas para intentar frenar la pandemia (erróneamente, dicho sea de paso, ya que la hostelería no representa más del 4% de contagios por covid-19), hablan de una reducción del 80% de facturación porque no hay turismo (el internacional ha caído un 90% y el nacional cerca del 70%), el que viene expresamente a conocer la gran diversidad gastronómica y alimentaria de España, la tradición culinaria de esta zona geográfica del país, tan ligada a otras disciplinas como el arte y la cultura.

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A continuación podéis conocer cuáles son los doce restaurantes y tabernas centenarios de Madrid y una breve descripción que se ha incluido en el mapa que se ha creado para reunirlos en una guía, promocionarlos e intentar conservarlos, y que podéis descargar aquí (Pdf).

Bodega de la Ardosa (1892)

Calle de Colón, 13 – METRO: Tribunal
La Bodega de la Ardosa, fundada en 1892, evoca esa comarca toledana, de la que era oriundo un bodeguero que para comercializar sus caldos creó en Madrid una red de tabernas. Esta está ubicada en la calle de Colón, próxima a la Gran Vía. Sin desdeñar lo báquico, la actual propiedad le dedica mucha atención a la cerveza.

Restaurante Botín (1875)

Calle de Cuchilleros, 17 – METRO:Sol, La Latina, Tirso de Molina
Cándido Remis, el famoso “Sobrino de Botín” (del francés Jean Botin, restaurador en la plaza de Herradores), fue quien en 1725 abrió este local junto al Arco de Cuchilleros. Sus legendarios corderos y cochinillos asados los degustaron escritores como Galdós, Arniches, Camba, Valle o Hemingway; políticos; toreros; actores… Entre los cuadros que lo decoran, una vista del Madrid del siglo XVI pintada en 1956 por Pedro Schild, ruso misterioso, recordado sobre todo por sus decorados para algunas películas de Buñuel o Edgar Neville.

Café Gijón (1888)

Paseo de Recoletos, 21 – METRO: Banco de España, Colón
El Café Gijón, fundado en 1888… por un gijonés, sigue siendo lugar central de nuestra vida cultural. Sus años clave los evoca Marino Gómez-Santos en su Crónica del Café Gijón, cuya lectura debe completarse con la de La noche que llegué al Café Gijón, de Umbral. Además de ellos, lo frecuentaron Cela, Gerardo Diego, García Nieto y centenares de escritores más, así como numerosos artistas plásticos, entre ellos los escultores Ángel Ferrant (su preciosa Diana lo preside) y Cristino Mallo.

Casa Alberto (1827)

Calle de las Huertas, 18 – METRO: Antón Martín
Casa Alberto, en la calle de las Huertas, fue fundada en 1827, donde estuvo la casa donde Cervantes escribió el Viaje del Parnaso. Local tradicional, ofrece vermut de grifo, callos, rabo de toro, bacalao a la madrileña… En las paredes, cuadros y fotos evocan una clientela taurina (cerca, la calle de la Victoria, con sus taquillas, y el
hotel de mismo nombre), teatral (también cerca, el Teatro Español y el de la Comedia) y deportiva.

Casa Ciriaco (1887)

Calle Mayor, 84 – METRO: Ópera
Casa Ciriaco, tienda de vinos fundada en 1887, toma su nombre de Ciriaco Muñoz Sanz, que con su hermano Pablo retomó el negocio, transformándolo en restaurante en 1929. Sirven cocina madrileña, incluidos el cocido, la gallina en pepitoria, los callos… Un bonito azulejo nos recuerda que aquí cenó por última vez, el 25 de octubre de 1945, el pintor Ignacio Zuloaga, que vivía cerca. Ciriaco lo frecuentaron sus colegas, los artistas Eduardo Vicente o Gerardo Rueda, también vecino; escritores como Valle, Camba o Bergamín; los toreros Juan Belmonte y Domingo Ortega, o el humorista Mingote. Fue desde el edificio que, el 31 de mayo de 1906, el anarquista Mateo Morral arrojó su bomba contra Alfonso XIII y su mujer con la que acababa de casarse en los Jerónimos; atentado que causó veinticinco muertos y más de cien heridos.

Casa Labra (1860)

Calle de Tetúan, 12 – METRO: Sol
Casa Labra, junto a la Puerta del Sol, en la calle de Tetuán, frente al Corte Inglés, la fundó, en 1860, un asturiano. Célebre por su bacalao, sus empanadillas, sus callos y su rabo de toro, en ella, el 2 de mayo de 1879, Pablo Iglesias fundó el PSOE.

Casa Pedro (1825)

Calle de Nuestra Señora de Valverde, 119 – METRO: Fuencarral
Casa Pedro, en la calle Nuestra Señora de Valverde, en Fuencarral, localidad de la periferia hoy incorporada a la capital, fue fundada en 1702, como casa de postas para los viajeros que salían de Madrid en dirección al Norte. Sirven la habitual letanía de este género de establecimientos, más perdices escabechadas, manitas de cerdo y demás casquería.

La Casa del Abuelo (1906)

Calle de la Victoria, 12 – METRO: Sol
En el establecimiento más joven (“sólo” data de 1906), la Casa del Abuelo, en la taurina calle de la Victoria, se rinde culto, bajo muchas formas, a la gamba, que recomiendan acompañar de vino dulce.

Lhardy (1839)

Carrera de San Jerónimo, 8 – METRO: Sol
Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo, es el restaurante más literario de Madrid. Ineludibles su cocido madrileño, sus riñones al Jerez, o su consomé, servido en samovar en la planta baja. Fundado en 1839, y como pastelería, por el francés Émile Huguenin, “Lhardy”, lo heredó su hijo Agustín, pionero de nuestro paisajismo. Sus salones, entre los que destaca el japonés, los frecuentaron escritores como Gautier, Galdós, Azorín, Rubén Darío, Camba o Ramón Gómez de la Serna, al que emocionan sus comedores “enguantados como si toda la casa estuviese abrigada por un opulento gabán de pieles”, sus platos de caza, sus trufas “del verdadero Périgord”.

Malacatín (1895)

Calle de la Ruda, 5 – METRO: La Latina
Malacatín lo fundó un conquense en 1895, en la calle de la Ruda, próxima al Rastro. Se trata de otro gran templo del cocido. Su interior está decorado con azulejos, y mucha
cartelería taurina. Su nombre, tardío, viene de un mendigo que canturreaba “Tin tin tin, Malacatín, tin tin” para ganarse unos chatos.

Posada de la Villa (1642)

Cava Baja, 9 – METRO: La Latina
La espectacular Posada de la Villa, en la Cava Baja, fue el primer establecimiento de su género de Madrid, fundado en 1642. Relanzada como restaurante en 1980 por Félix Colomo, rinde culto a lo castizo: cocido madrileño, callos, rabo de toro, gallina en pepitoria… y productos del mar, también madrileños, pese a la lejanía.

Taberna Antonio Sánchez (1787)

Calle de Mesón de Paredes, 13 – METRO: Tirso de Molina
La Taberna de Antonio Sánchez, en Mesón de Paredes, la fundó en 1839 el picador Colita, antes de pasar a Cara Ancha, y finalmente al valdepeñero Antonio Sánchez, que también
probó suerte en la lidia, así como, aconsejado por el pintor Ignacio Zuloaga, con los pinceles. Antonio Díaz-Cañabate es autor de Historia de una taberna (1944), donde divaga por los barrios bajos, los cafés de barrio, y el vecino Rastro. Presume de ser el único establecimiento de su género “sin reformar”, y es cierto.

El Ayuntamiento de Madrid dice haber tomado la decisión de declarar a estos restaurantes y tabernasespacios culturales y turísticos de especial significación en interés general’ con el objetivo de apoyar al sector, pero, ¿alguien cree que este hecho y la publicación de la guía o mapa ilustrado va a servir para algo? Porque no hay ayudas ni nada que favorezca que estos restaurantes, como el resto, puedan salir adelante.

Aprovechamos para recordar que está en marcha la plataforma ‘La Hostelería es de Todos’, a la que se pueden unir todos los hosteleros del país con el objetivo de demandar al Estado, a la Administración General del Estado y a las Comunidades Autónomas, por los daños y perjuicios que ha soportado la hostelería durante 2020. Podéis conocer más detalles pulsando aquí.

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