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La carne supone casi el 60% de todos los gases de efecto invernadero generados por la producción de alimentos

Los resultados de una investigación muestran que la carne supone casi el 60% de todos los gases de efecto invernadero generados por la producción de alimentos. Los expertos apuntan que el resultado sorprende al ser el volumen de gases mucho mayor de lo que se esperaba, claro, que se han tenido en cuenta todos los eslabones de la cadena, hasta que la carne llega a la mesa del consumidor.

Alimentos y gases de efecto invernadero

Según los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Illinois, del Laboratorio de Ciencias del Clima y el Ambiente de Francia, de la FAO y de la Universidad de Aberdeen, entre otros, la carne supone casi el 60% de todos los gases de efecto invernadero generados por la producción de alimentos. Según los resultados, la ganadería para la producción de carne emite hasta 28 veces más gases que favorecen el calentamiento del planeta, que la producción de alimentos vegetales, sea para los seres humanos o para el ganado.

Los expertos comentan que el volumen de emisiones es mucho mayor de lo que se esperaba, y el estudio demuestra de forma contundente el impacto que tiene la producción de carne en el planeta y en especial la carne de vacuno. En este trabajo se han tenido en cuenta todos los eslabones de la cadena de producción de alimentos, como el uso de maquinaria agrícola para la siembra y la recogida, la fumigación contra plagas y enfermedades, el uso de fertilizantes, el transporte, etc., conjunto que se estima que cada año emite unos 17.300 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero, lo que supone el 35% de las emisiones globales en la Tierra.

Recordemos que en los últimos años se han presentado varios estudios en los que se concluye la necesidad de reducir el consumo de carne, incluso se ha propuesto gravar la carne con un impuesto del 40% con el fin de desalentar su consumo, pero en términos globales, la realidad es que la producción y consumo de carne aumentan año tras año. Por cierto, como información adicional merece la pena dar un vistazo a la base de datos de las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema alimentario mundial (EDGAR-FOOD), desarrollada por investigadores del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, herramienta que permite tener una idea de la contribución de la producción alimentaria al calentamiento del planeta y al cambio climático.

La producción animal para la alimentación y la producción de alimentos para el ganado son responsables del 57% de todas las emisiones de la producción alimentaria, el resto procede de otros usos a los que se destina la tierra, como el cultivo de algodón. Los investigadores apuntan que la producción de carne de vacuno por sí sola, supone un 25% de las emisiones producidas por la crianza animal y el cultivo de alimentos. Por cierto, un estudio de Oxfam presentado en 2016 mostraba que alimentos básicos como la soja, el arroz, el maíz, el aceite de palma y el trigo, generan más emisiones de gases de efecto invernadero que el producido de forma individual por casi cualquier país del mundo.

Gases de efecto invernadero por el ganado

Los expertos comentan que la mayor parte de la tierra cultivable del mundo, se utiliza para cultivos con los que alimentar a los animales, no es una exageración, de hecho, un informe titulado “Alimentando el problema. La peligrosa intensificación de la ganadería en Europa” presentado por Greenpeace en 2019, concluía que en la Unión Europea, más del 70% de la superficie agrícola se destinaba a la alimentación del ganado. Ante este panorama, las nuevas formas de producir carne como, por ejemplo, la carne de cultivo celular, ganan fuerza porque apenas generan gases de efecto invernadero, se reduce en un 99% el uso de tierras de cultivo, la carne no contiene antibióticos, hormonas u otras sustancias químicas, se ahorra agua, energía, etc. Además, este tipo de producción se asocia al bienestar animal.

Todos los eslabones de la cadena alimentaria están implicados en mayor o menor medida en las emisiones de gases de efecto invernadero y la combinación termina con un volumen muy elevado. Los investigadores explican que para producir más carne es necesario alimentar más a los animales, lo que termina generando más emisiones. Se necesita más más biomasa para alimentar a los animales con el fin de obtener la misma cantidad de calorías, por lo que no es un sistema eficiente. De hecho, esto nos recuerda lo que decía en 2015 Jeremy Rifkin, un licenciado en economía, sociólogo, escritor y activista estadounidense, asegurando que la carne es el alimento menos eficiente que existe.

Los investigadores creen que los resultados del estudio pueden ser de gran utilidad para gobiernos y legisladores, ya que muestra el ciclo completo del sistema de producción alimentaria, y con ellos se puede plantear el modo de controlar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En definitiva, os recomendamos leer el estudio en este artículo de Nature, no tiene desperdicio y nos da una idea clara del problema y por qué es necesario cambiar la dieta y el sistema alimentario.

Foto 2 | Lee Simpson

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