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Efecto del impuesto de las bebidas azucaradas en Cataluña desde su implantación, ¿creéis que ha servido de algo?

Según los resultados de una nueva investigación sobre el efecto del impuesto de las bebidas azucaradas en Cataluña, se constata una reducción progresiva del consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas como consecuencia de la introducción del gravamen.

Gravamen en las bebidas azucaradas

En 2017 se aprobó en Cataluña el impuesto de las bebidas azucaradas, gravamen que se aplicó a las bebidas con gas y sin gas, bebidas de frutas y energéticas, leches con sabor, bebidas alternativas a la leche y bebidas a base de té o café que integren endulzantes calóricos. El impuesto grava con ocho céntimos por litro a las bebidas cuyo contenido en azúcar añadido se sitúe entre los cinco y ocho gramos por cada 100 mililitros, y si se supera este valor, la tasa es de doce céntimos por litro.

Hay que recordar que en 2019 se declaró la nulidad del impuesto por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, tras un recurso que fue presentado por diferentes patronales del sector de la alimentación y las bebidas. Sin embargo, la sentencia podía ser recurrida por el Parlamento de Cataluña, y se seguiría pagando el gravamen hasta que dicho recurso se desestimase. Dicho esto, hoy conocemos los resultados de una investigación publicada en la revista científica BMC, sobre el efecto del impuesto de las bebidas azucaradas en Cataluña desde su implantación, ¿creéis que ha servido de algo?

Según los resultados, se observa una reducción del consumo de bebidas azucaradas en Cataluña en comparación con otras Comunidades Autónomas que no tienen un gravamen de este tipo, comparativa que se ha podido realizar gracias a los datos proporcionados por el último ‘Informe Anual del Consumo Alimentario’ del Ministerio de Agricultura, documento en el que se dan datos sobre la evolución del consumo de los principales grupos de alimentos y sus categorías, de muestras representativas de 12.500 hogares españoles.

El informe muestra que las compras de bebidas azucaradas per cápita se redujeron en 0,17 litros desde la introducción del gravamen, constatándose una reducción progresiva de la venta de bebidas azucaradas, así como un aumento de las ventas de aguas y bebidas no azucaradas. Según el análisis, se produjo una reducción del 10’4% de las compras de bebidas azucaradas el primer año, en el segundo año la reducción se cifró en un 12’3%, en el tercer año se cifró en un 15’3%, y en los últimos seis meses analizados la reducción alcanzó el 16’7%. Los expertos comentan que estos datos deben tenerse en cuenta a la hora de considerar la introducción del gravamen en el resto de España.

Recordemos que desde hace años la OMS (Organización Mundial de la Salud) insta a los países a introducir impuestos en las bebidas azucaradas como una de las medidas para frenar y desincentivar su compra y su consumo, dado que son bebidas que aumentan el riesgo de obesidad tanto entre los niños como entre los adultos. La organización también recomienda que el gravamen sea al menos del 20%, considerándose que es el umbral en el que se constatan reducciones en el consumo de bebidas azucaradas.

Impuesto de los refrescos

No obstante, hay quien considera más eficaz aplicar un gravamen de al menos el 40% para desincentivar la compra de bebidas azucaradas, aunque reconocen que no es la solución a los males causados por la epidemia de la obesidad, siendo necesario plantear la introducción del impuesto en otros productos que tienen azúcares añadidos, como la bollería, la pastelería y los productos de confitería. De hecho, este estudio aseguraba que un gravamen en estos productos sería más efectivo que el de las bebidas azucaradas. Lo cierto es que todo cuenta, y lo necesario sería regular los azúcares añadidos en la industria la de las bebidas y la alimentación.

Parte de los datos de este estudio difieren de los datos del trabajo elaborado por investigadores del Instituto de Economía de la Universidad de Barcelona y el Centro de Investigación en Economía y Salud de la Universidad Pompeu Fabra, en el que se aseguraba que en 2018 se había producido una caída del 22% del consumo de bebidas azucaradas gracias al gravamen. En aquel entonces ya apuntábamos que era demasiado pronto para sacar conclusiones y asegurar que el impuesto funcionaba, el nuevo estudio es más consistente y si puede constatar si el impuesto funciona o no.

En definitiva, los expertos muestran que un impuesto en las bebidas azucaradas funciona y los datos avalan su ampliación al resto del país. Podéis conocer todos los detalles a través de este artículo publicado en la revista científica BMC.

Foto 1 y 2 | Jdrephotography

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